Cómo tomar decisiones

Cómo tomar decisiones

cómo tomar decisiones

Nos pasamos el d√≠a tomando decisiones, algunas aparentemente triviales y otras aparentemente cruciales. Tomar una decisi√≥n no es f√°cil.¬†Desde los calcetines que te vas a poner por la ma√Īana hasta otro tipo de vicisitudes m√°s importantes para el curso de tu vida, pasamos el tiempo en un mar de dudas.

Aprender a analizar las posibilidades y a tomar una decisión meditada es sencillo. Hoy te contamos cómo tomar decisiones.

Una de las primeras decisiones a tomar en el d√≠a, ¬Ņqu√© me pongo?

No decidir es todo un lujo

La vida nos ofrece miles de posibilidades, cada vez más. Tomar decisiones forma parte de nuestra cotidianidad, y aunque algunas puedan parecer banales, en ellas reside en ocasiones la clave del éxito o el fracaso de una idea, un proyecto o una relación. Por eso es importante que desarrollemos estrategias que nos ayuden a discernir lo vital de lo superfluo, a analizar las consecuencias de nuestros actos o a priorizar las cuestiones que se nos presentan para alcanzar un determinado fin. La opción de no elegir entre alternativas puede llegar a ser todo un lujo.

La mayoría de nosotros, ante una disyuntiva, encaja en alguna de estas tres personalidades arquetípicas: la impulsiva, la esquivadora y la racional. A la personalidad impulsiva le sirve la primera idea que se le venga a la mente, sin reflexionar sobre su oportunidad y sin medir el impacto que pueda tener. Este estilo de resolución de problemas se caracteriza por los bajos niveles de inhibición, es decir, de control sobre uno mismo.

La personalidad esquivadora es pasiva, aplaza y evita pronunciarse de alguna manera y espera que los demás intervengan, depende de ellos para la decisión final y esto le sirve además para responsabilizarles de las posibles consecuencias. No hacer nada también es decidir.

Seguro que has o√≠do alguna vez eso de ‚Äúla prisa mata‚ÄĚ.¬†Es la conocida ley del desierto: caminar por la arena bajo el sol puede ser una buena imagen para comprender lo que nos pasa cuando se nos plantea alg√ļn problema o cuesti√≥n en la que hay que decidir.¬†Apresurarse y echar a correr ligero de equipaje, es decir, actuar de manera impulsiva, har√° que nos quedemos a mitad de camino sin resuello, sin agua y con una insolaci√≥n.¬†Descartemos la opci√≥n de decidir sin pensar.

La ley del desierto: ‚ÄúLa prisa mata‚ÄĚ nos invita a reflexionar ante una toma de decisiones dif√≠ciles

La famosa frase que mencion√°bamos antes, la prisa mata, se suele continuar as√≠: ‚Äúy la pachorra remata‚ÄĚ. O lo que es lo mismo: si no act√ļas, si no te mueves, si no reaccionas a tiempo, est√°s perdido. Porque alguien o algo terminar√° tomando una decisi√≥n por ti; Descartemos pues la opci√≥n de dejar que pase el tiempo.

Planifica y acertar√°s

La actitud racional es, pues, la más eficaz para llegar a buen puerto, o en nuestro caso, para finalizar la travesía del desierto. Este estilo de encarar un problema se caracteriza por la deliberación y planificación sistemática. Para ello hay que recopilar la información relevante, identificar los obstáculos que se puedan presentar, imaginar las alternativas posibles. Las personas que encajan con este estilo comparan los pros y los contras de cada una de ellas y ponen en marcha su propio plan.

El proceso cl√°sico empieza por describir el problema o el objetivo que se quiere alcanzar. Si lo puedes describir, lo puede nombrar. Y si lo puedes nombrar ya tienes la mitad del problema resuelto.

√Ārmate de l√°piz y papel para visualizar todas tus opciones

El segundo paso es recabar informaci√≥n que nos ayude a decidir, intentado dejar a un lado los juicios de valor, que sea lo m√°s neutra posible. Las t√≠picas listas de pros y contras pueden ser √ļtiles. Tambi√©n confeccionar una check list, una lista que defina los pasos a realizar o los elementos a tener en cuenta y en la que podamos ir comprobando si se nos olvida algo, si estamos pasando por alto algo importante. Poner esos items por escrito nos ayuda a visualizarlos y darles un orden, de manera que podemos jerarquizar qu√© hacer antes y qu√© va despu√©s.

Una check list puede ser √ļtil cuando hacemos frente a una situaci√≥n rutinaria, que se repite, y cuyos elementos, aunque sean siempre los mismos, no son tan triviales como para poder confiar en que nos vamos a acordar de todos ellos de memoria. De este modo ahorras tiempo y sistematizas procesos que llevas a cabo a menudo, que mejoran y se agilizan con la pr√°ctica.¬†Hacer la compra (y solucionar el engorroso ‚Äúqu√© comemos hoy‚ÄĚ de cada d√≠a), o establecer una pr√°ctica regular en el trabajo, son situaciones en la que una check list pueden servirnos para no dejarnos nada en el tintero.

La siguiente etapa es la de pensar en las posibles alternativas, analizando sus posibilidades y consecuencias. En este momento puede ser interesante contar con otros puntos de vista o conocer experiencias de personas que hayan pasado por situaciones similares. Pero cada persona es √ļnica, toma las opiniones de los dem√°s como lo que son, no decidas solo bas√°ndote en ellas.

Pasemos a la acción

Después de generar las alternativas que se te ocurran tendrás que descartar las que sean más inverosímiles y poco probables y quedarte con la más realista, la más factible. Así llegamos a la fase siguiente: pasar de la decisión a la acción.

Si, por ejemplo, quieres reorientar tu carrera o encontrar un empleo mejor, ¬Ņqu√© puedes hacer? Aplicando estos consejos tendr√≠as empezar por pensar a qu√© otras cosas te gustar√≠a dedicarte, en qu√© destacas o qu√© habilidad o conocimiento querr√≠as potenciar y elegir una. Informarte bien acerca de esa profesi√≥n, buscar cursos de formaci√≥n para especializarse y destacar y por √ļltimo buscar empleos, o embarcarte en la aventura del autoempleo, ¬°emprender!.

Los errores nos ense√Īan a decidir sabiamente la pr√≥xima vez

El proceso se quedar√≠a incompleto si no evaluamos los resultados de nuestra decisi√≥n: tenemos que valorar las consecuencias de la elecci√≥n tomada y analizar el alcance de nuestros objetivos.¬†Adem√°s, como nos recuerda la sabidur√≠a popular, rectificar es de sabios.¬†Si hemos tomado una decisi√≥n err√≥nea, aplicar este √ļltimo paso nos ser√° √ļtil para ajustar las decisiones futuras y mejorar el proceso.

Si eres un ‚Äútomador de decisiones‚ÄĚ tecnol√≥gico, puede que¬†Google Keep¬†o¬†WorkFlowy¬†te gusten. Si no, l√°piz y papel de toda la vida y manos a la obra.¬†Lo importante es que aprendas a identificar tus disyuntivas, analizarlas y actuar en consecuencia. No es f√°cil tomar una decisi√≥n, pero el esfuerzo siempre merece la pena, aunque te equivoques.¬†La pr√≥xima vez seguro que lo har√°s mejor.

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