Fructosa: ¿engorda el azúcar de la fruta?

Fructosa: ¿engorda el azúcar de la fruta?

Fructosa: el azúcar de la fruta

Muchos gurús de la dietética afirman que no todas las frutas son buenas o que consumirlas a determinadas horas nos hacen engordar. ¿Son ciertas sus afirmaciones?

“El plátano es una de las frutas que más engorda”; “tomar una pieza para el postre echará a perder la dieta”; “comerla a partir de las siete de la tarde hará que aumentemos notablemente de peso”; “cenar fruta es toda una aberración” … En los últimos años, hemos escuchado todo tipo de declaraciones en contra de uno de los productos más importantes de la rueda alimenticia, afirmaciones que muchos han creído sin dudar, desequilibrando con ello sus hábitos nutricionales. En este post, queremos llegar al fondo de todas estas aseveraciones y averiguar si son ciertas. ¿De verdad la fructosa, el azúcar natural de la fruta, es tan perjudicial como lo pintan?

La fructosa como azúcar natural

La mala fama de la fructosa viene de un error de interpretación. Una cosa es el azúcar intrínseco de las frutas, la sustancia que, de manera natural, les proporciona ese sabor dulce característico. Otra, la fructosa añadida como azúcar libre a otros alimentos preparados. En este segundo caso, como edulcorante incorporado de manera artificial, la fructosa puede ser perjudicial y desencadenar problemas de obesidad, hipertensión, diabetes, etc.

Azúcares libres y naturales no son lo mismo ni tienen los mismos efectos en la salud #fructosa Clic para tuitear

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su directriz sobre la ingesta de azúcares recomendada, diferencia estos dos tipos de edulcorantes. Por una parte, los azúcares naturales o intrínsecos son los que están presentes en frutas y verduras y que no han demostrado ningún perjuicio en la salud de las personas. Por otra, los azúcares libres, añadidos a los productos por la industria alimenticia, los cocineros o los propios consumidores. Para estos últimos, la OMS pide reducir su consumo al menos en un 5%.

Entonces… ¿la fruta engorda? ¿Es mala para la dieta?

En este post, ya hablamos de la cara negativa del azúcar, cada vez más presente en las estanterías y las cestas de la compra. Pero las restricciones a su consumo no son extensibles a los productos naturales. En parte, en esto se basa el movimiento “Comida Real” y su defensa de las frutas, las verduras, las legumbres y todos aquellos alimentos que contengan menos de cinco ingredientes. Es decir, los azúcares naturales (al contrario de los libres) no son perjudiciales y no se asimilan en solitario, sino junto a nutrientes imprescindibles para el organismo: fibra, vitaminas, agua…

La fruta no engorda y su azúcar no es perjudicial para las personas sanas #elazúcardelafruta Clic para tuitear

Son muchos los estudios que niegan [y demuestran el error] todas las declaraciones expuestas al principio de este post. Y científicos, autoridades sanitarias y nutricionistas coinciden de manera unánime en que la fruta no solo no engorda, sino que contribuye en gran medida a prevenir la obesidad. ¿Por qué?

  • Por su efecto saciante. Contienen azúcares simples de absorción lenta (en parte, por influencia de la fibra).
  • Por su baja densidad calórica. Unos 100 gramos de plátano contienen 89 calorías. Si tenemos en cuenta que una pieza ya pelada y lista para comer no llega a pesar 80gr… ¿De verdad son tantas calorías? ¿Cuántas tiene (además de otros “malos” ingredientes) solo una galleta light de las que te tomas a media mañana?
  • Por su aporte de otros elementos como los micronutrientes, la fibra o los fitoquímicos.

¿La fruta engorda?

Con todos estos datos ¿sigues creyendo que la fruta tiene una doble personalidad?

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